Minab
Mandana Salari

Maestro

Mandana Salari

Una madre y maestra en su último abrazo

Mandana Salari era maestra de primer grado en la escuela Shajareh Tayyebeh. Tenía 29 años. El día del ataque murió en Minab junto con sus dos hijos, Ali y Mahya Salari. En el momento de la explosión, Mandana sostenía en sus brazos a cuatro estudiantes, a su hijo y a su hija, y a Liana Mohammadi; todos murieron bajo los escombros.

Cuando se encontró el cuerpo de Mandana, estaba inclinada hacia adelante, con los brazos abiertos, como si hubiera intentado reunir a los niños en un último abrazo protector. En ese momento no era solo una maestra. Era una madre, tanto de sus propios hijos como de los estudiantes que tenía delante. Su postura final contó una historia que ninguna declaración oficial puede borrar: incluso cuando la muerte llegó desde el cielo, ella intentó convertirse en refugio.

Mandana Salari murió junto a sus hijos, pero también dejó una imagen de amor más fuerte que el miedo: una maestra cuyo último instinto no fue huir, sino proteger.

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